El Alto Sinú antes y después de URRÁ: crónica de un despojo anunciado
Durante siglos, el río Sinú fue el eje vital del Alto Sinú y de las comunidades indígenas Emberá Katío, que encontraron en sus aguas alimento, identidad, espiritualidad y memoria colectiva. Esa relación ancestral comenzó a quebrarse con la construcción de la represa URRÁ, un megaproyecto presentado como símbolo de progreso, pero que transformó de manera irreversible el curso natural del río y la forma de vida de quienes lo habitaban.
Con el avance de la obra, el agua empezó a inundar territorios sagrados, los bosques desaparecieron y los peces escasearon, afectando directamente la seguridad alimentaria de las comunidades. El río dejó de comportarse como siempre lo había hecho y el equilibrio que durante generaciones sostuvo al pueblo Emberá Katío se rompió. Lo que se anunció como desarrollo se tradujo, para los indígenas, en miedo, incertidumbre y pérdida del territorio.
En medio de este proceso emergió la voz de Kimy Pernía Domicó, líder indígena del Alto Sinú, quien denunció que la represa no solo inundaría tierras, sino también una cultura entera. Kimy llevó la palabra de su pueblo a escenarios nacionales e internacionales, advirtiendo que el desarrollo no puede imponerse sobre el despojo. Su liderazgo lo convirtió en blanco de amenazas y persecuciones, hasta su desaparición forzada en 2001, un hecho que marcó profundamente la lucha indígena en la región.
Tras la consolidación de la represa, el desplazamiento de las comunidades Emberá Katío se volvió inevitable. Muchas familias fueron obligadas a abandonar su territorio ancestral y terminaron asentándose en municipios como Lorica y otras zonas del departamento de Córdoba. Allí, la vida cambió de manera drástica: se transformaron las prácticas alimentarias, la economía y la relación con el entorno. Hoy, la historia de URRÁ sigue siendo una deuda pendiente con los pueblos indígenas y un recordatorio de que el progreso sin diálogo puede arrastrar ríos, culturas y vidas enteras.
Creditos: @Tierralta-Córdoba