Crónica de un naufragio en agua dulce y otros relatos de río

La primera vez que escuché hablar del Montelibano, el barco a vapor más emblemático del Sinú a mediados del siglo XX, fue a los 14 años de edad, cuando mi abuela materna me contaba sus viajes a Montería en él, y todo el detalle de la tragedia sucedida en el alto Sinú en 1945. Luego, en mis estudios universitarios me tropecé con el libro “Crónicas y estampas de Montería” del escritor monteriano Edgardo Puche Puche, donde se narra el hundimiento del Montelíbano. Una crónica muy documentada y agradable al lector.
Dos décadas después, como columnista, me aventuré a reescribirla con el título “El Titanic que naufragó en el Sinú”, donde me dejé llevar por esa loca de la casa que es la imaginación, como decía Santa Teresa de Jesús, y no tuve opción que inmiscuirme en la ficción, adornando el relato, pero más del 60 por ciento fue basado en datos reales. Recientemente encuentro el texto de Marco de León Espitia, cuando lo envía a concursar al Premio de Periodismo Cultural Guillermo Valencia Salgado, y pensé que sería descalificado por creer aceleradamente que sería auténtica ficción. Pero no fue así; desde el primer párrafo, De León Espitia nos atrapa en una prosa fresca, que denota la veracidad e investigación de varios años, una obsesión que tenía con el tema.
Crónica de un naufragio en agua dulce y otros relatos de río“, escrito por Marco de León Espitia, es una recopilación de crónicas que se presenta como un viaje brillante a lo largo del Río Sinú, donde la vida fluye con el eco antiguo de las corrientes fluviales y los recuerdos. La realidad no es simplemente una secuencia de sucesos en estas páginas: representa un ente vivo que respira, vibra y se sumerge en las profundidades del territorio y de sus habitantes. La prosa de Marco, diáfana como un remanso y agitada cuando la narración lo demanda, transforma al río en un espejo que refleja la fragilidad del ser humano, el anhelo de lo que se ha perdido y el deseo de persistir. No es casual que con esta obra alcanzara el segundo lugar en el Premio de Periodismo Cultural Guillermo Valencia Salgado; en ella se conjuga la precisión del cronista con la mirada poética del narrador que sabe escuchar el latido del agua.
Este libro muestra de manera absolutamente clara la unión entre el periodismo y la literatura. Marco de León Espitia comprende que la crónica es un nexo: la veracidad nace de la rigurosidad informativa y la hermosura se origina de la cadencia narrativa. Por lo tanto, cada episodio se construye a partir de la minuciosidad del reportero que busca datos y voces, pero también de la perspicacia del escritor que sabe que la realidad brilla cuando es narrada con alma. Esta unión, que muchos juzgan imposible, ha dado pie a grandes trabajos en la tradición latinoamericana, donde las palabras soñadas y las investigadas coexisten como dos orillas de un mismo río.
Albert Einstein decía que “La imaginación es más importante que el conocimiento. La lógica nos lleva de la A a la Z, pero la imaginación nos lleva a todas partes”.
Y pienso que Marco de León fue muy imaginativo al embellecer el texto, pero se apoyó en la sabiduría obtenida de sus investigaciones y reportajes para crear un relato puramente periodístico, respaldando la realidad concreta; así obtuvo el reconocimiento del Periodismo Cultural Guillermo Valencia Salgado con una crónica excepcional.
No es un caso aislado: autores de renombre como Gabriel García Márquez, Ryszard Kapuściński, Tomás Eloy Martínez o Alma Guillermoprieto han evidenciado que el periodismo puede convertirse en literatura si se redacta desde la sensibilidad, la ética y la incesante búsqueda de la verdad. Marco de León Espitia, a través de su crónica de vida y río, dialoga con esa tradición y le añade una voz personal compuesta por humanidad, agua y territorio.
En la obsesión del escritor para aventurarse con el tema, suscita la incidencia de familiares y conocidos que fallecieron en el naufragio. Vienen entonces esos borradores mentales que se tejen en las páginas invisibles de pensamientos antecedidos a la impresión de la tinta en el papel, donde luego vemos ahí reflejados en cada párrafo la emoción y pasión que construye para avivar la historia.
Particularmente, me siento más cómodo haciendo ficción; no hay límites ni fronteras, puedes crear de lo real a lo fantástico. Convertir la verdad en mentira y la mentira en verdad. Pero la no ficción no se deja tentar por nada de lo anteriormente citado; hay que narrar la verdad y nada más que la verdad, entonces hacer literatura de no ficción en mi concepto es aún más complejo, y el libro de Marco no raya en ambigüedades ni verdades a medias. Se cuenta lo que se investigó y evidenció. La exótica historia del naufragio más cruel que se haya presenciado en las caudalosas aguas del Sinú… el hundimiento del barco más llamativo y simbólico que zarpó sus aguas: El Montelíbano.
El texto se deja leer, promete un lenguaje sencillo, fácil de entender para toda clase de lector, sin perder la voz del buen contador de historias que deja la certeza en una prosa poética bien construida, no en el afán de la inspiración; es una prosa que se ha estructurado bajo la sombra de buenas lecturas y muchos tachones y hojas botadas en la caneca.
Ya García Márquez lo diría en alguna ocasión: Un buen escritor no se conoce tanto por lo que publica, como por lo que echa al cesto de la basura.
Marco es un virtuoso y polifacético que, desde joven, en el bachillerato, se dejó picar por el bicho del arte, navegando en el mar de la escritura y composición musical, pero también el conocimiento lo llevó como médico de formación a escribir con el bisturí en los quirófanos. Salva vidas restaurando corazones como cardiólogo, salva almas con el ímpetu de su narrativa y las historias que se entrelazan en su cabeza.
En “Crónica de un naufragio en agua dulce y otros relatos de río” hay inspiración, imaginación y conocimiento, pero sobre todo mucha investigación, diversas fuentes, datos y testimonios, que le dan la autenticidad a la historia. Lo que, mezclado todo esto con las bases literarias y el don divino de saber contar bien historias, hace del texto una mezcla exquisita de periodismo y literatura.
El libro, de Editorial Escarabajo, se encuentra disponible en las principales librerías del país: LERNER, PROFITECNICAS, FONDO MIXTO DE CULTURA, LIBRERIAS NACIONAL. También pueden escribir al whatsApp del autor 317 4353970.
Buen viento, buena mar
Posdata: Recomiendo leer el poemario “Pájaro de Fuego” del escritor loriquero Yehudáh Abraham Dumetz. Versos que nos llevan a caminos de oriente medio.