Córdoba

¿Se enreda el Contralor de Bolsillo? Colmenares se atraviesa y pone en jaque al Clan Besaile en la elección de la Contraloría de Córdoba

A menos de 24 horas de la elección del nuevo Contralor Departamental de Córdoba, el proceso que parecía estar cocinado comienza a tambalear. Una denuncia de presuntas irregularidades podría echar por tierra la jugada política que, según se comenta en los pasillos de la Asamblea, buscaba instalar a un “contralor de bolsillo” al servicio del Clan Besaile.

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La polémica estalló tras una solicitud radicada por Johana Ramírez Bustos, apoderada del aspirante Luis Alfonso Colmenares Rodríguez, quien denunció ante la Asamblea de Córdoba y la Universidad de la Costa —encargada del proceso de selección— la inclusión irregular de Jairo Alberto Páez Rodríguez en la terna.

Según la denuncia, a Páez le fue admitida una obra (libro) que no cumple con los requisitos exigidos por la norma. El texto trata sobre control de gestión, cuando el reglamento es claro en exigir que sea sobre control fiscal. Aun así, la universidad lo avaló, ignorando los reclamos del afectado.

El caso toma un giro más oscuro: el mismo libro fue rechazado en anteriores procesos de elección de contralores en Bolívar (2022) y Cundinamarca, por no cumplir los criterios técnicos. Además, se detectó que no fue editado por la editorial que Páez Rodríguez declaró, lo que podría configurar un presunto fraude documental.

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Con estos antecedentes, Colmenares y su equipo jurídico pidieron la exclusión inmediata de Páez Rodríguez del proceso, justo antes de las entrevistas de los ternados, previstas para este lunes a las 2:00 p. m., y la elección definitiva a las 4:00 p. m.

Pero el escándalo no termina ahí. Entre los opcionados también figura Víctor Ariza, quien —según fuentes políticas— sería la ficha del Clan Besaile para mantener el control burocrático y anestesiar la Contraloría Departamental. Ariza, quien pasó sin pena ni gloria por el SENA, es señalado de tener un fuerte respaldo político y de ser el candidato preferido de los sectores tradicionales que buscan perpetuar su influencia en los entes de control.

La contienda, que parecía tranquila, ahora está en llamas. Si la denuncia prospera, el proceso podría suspenderse y reabrir una batalla jurídica con fuertes implicaciones políticas.

Por ahora, la elección del contralor en Córdoba huele más a pugna de clanes que a transparencia institucional. Lo cierto es que el intento por imponer un contralor de bolsillo podría terminar siendo el escándalo del año en el departamento.

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