San Bernardo del Viento lidera proyecto para reducir riesgos de desastres
Las acciones implementadas incluyen limpieza de cuerpos de agua, revegetalización de rondas hídricas y un sistema de monitoreo comunitario participativo.

La comunidad de Chiquí, en el municipio de San Bernardo del Viento, es protagonista de un piloto que busca reducir los riesgos de desastres a través de la conservación y restauración de ecosistemas. La iniciativa se centra en la protección de ciénagas, canales y caños que regulan el agua, reducen inundaciones y salvaguardan áreas clave para la producción agropecuaria.

Riesgos de desastres
Las acciones implementadas incluyen limpieza de cuerpos de agua, revegetalización de rondas hídricas y un sistema de monitoreo comunitario participativo. Con este mecanismo, los habitantes levantan datos sobre niveles de agua y lluvias, generando conocimiento local que se complementa con pronósticos oficiales, fortaleciendo la gestión del riesgo en el territorio.
El piloto hace parte del proyecto “Diseño e implementación de soluciones basadas en la naturaleza enfocadas en Eco-RRD”, financiado por el programa Euroclima de la Unión Europea, implementado por la AECID y ejecutado en Colombia por Fondo Acción y el Ministerio de Ambiente. La estrategia busca mejorar la resiliencia de socio-ecosistemas marino costeros frente al cambio climático.
Además de los beneficios ambientales, el proceso ha permitido a las organizaciones comunitarias de Chiquí fortalecer su capacidad administrativa y financiera. Según Deirys Mendoza, contadora de la Junta de Acción Comunal, el acompañamiento recibido ha mejorado sus prácticas contables, de monitoreo y control, lo que les abre la posibilidad de acceder a nuevas iniciativas y recursos.
De esta manera, el proyecto demuestra que la sostenibilidad de las soluciones basadas en la naturaleza depende de la apropiación social, la participación de hombres y mujeres y la generación de oportunidades económicas. Chiquí se consolida así como un ejemplo de cómo las comunidades locales pueden liderar la protección de sus ecosistemas y, al mismo tiempo, reducir su vulnerabilidad frente a desastres.