Córdoba

Alcalde Denis Chica traiciona a los pescadores: acaba con el Festival del Camarón en San Antero

La indignación y el sentimiento de traición se apoderan de los camaroneros, comerciantes y hoteleros del municipio de San Antero tras la sorpresiva decisión del alcalde Denis Chica de acabar con el tradicional Festival del Camarón, un evento que por años impulsó el turismo, dinamizó la economía local y dio visibilidad al trabajo de cientos de familias dedicadas a la pesca y venta del producto insignia de la región.

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Lo más grave es que el mismo Denis Chica, en plena campaña electoral, había prometido públicamente no acabar con el festival y, por el contrario, fortalecerlo como motor de desarrollo.
En uno de sus discursos afirmó: “El Festival del Camarón es patrimonio de los sananteranos, no lo vamos a acabar, lo vamos a defender y a hacer crecer”.

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Sin embargo, dos años después de asumir nuevamente las riendas del municipio, el mandatario dio un giro de 180 grados y, con total desparpajo, anunció la cancelación de la quinta versión del festival: “Este año no se realizará el Festival del Camarón”, fueron sus palabras, dejando en claro que su palabra empeñada en campaña quedó en el olvido.

Festival

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La medida ha sido interpretada como un capricho político del alcalde, cercano al petrismo, que ignora el valor cultural y económico del evento. Cabe recordar que el festival fue apoyado y fortalecido en su momento por los camaroneros, el exalcalde Lormandy Martínez y el exgobernador Orlando Benítez Mora, convirtiéndose en un referente de turismo gastronómico en el Caribe colombiano.

Hoy, con la cancelación, se ven directamente afectados los pescadores y vendedores de camarón, así como el sector hotelero y turístico que encontraba en el evento una temporada clave para mejorar sus ingresos. San Antero, en lugar de avanzar, parece condenado al abandono por cuenta de decisiones arbitrarias que frenan el desarrollo.

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Denis Chica, quien gobierna por segunda vez el municipio, demuestra que aquel dicho popular es cierto: las segundas partes nunca son buenas. Su administración no solo carece de obras y gestiones visibles, sino que además arrastra un manto de duda por presuntos hechos de corrupción. Lo que debería ser un gobierno para el progreso se ha convertido en una gestión marcada por el retroceso, el incumplimiento y la decepción de todo un pueblo.

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