Cómo enfrentar una pandemia invisible:
En la primera parte de este artículo abordamos los riesgos significativos asociados al uso de vapers, incluyendo sus efectos deletéreos sobre la salud cardiovascular y pulmonar, además de su asociación con el cáncer de cérvix en mujeres.
Ahora es imperativo discutir las estrategias de intervención: ¿Cuáles son las medidas que pueden implementarse para contener esta problemática en ascenso?
La prevención primaria se fundamenta en la educación sanitaria. Resulta imperativo que las instituciones académicas y los centros de atención en salud incorporen estrategias de información basadas en evidencia sobre los riesgos del vapeo. Un gran porcentaje de jóvenes inicia su consumo bajo la falsa percepción de inocuidad, sin comprender el riesgo de adicción nicotínica y el potencial efecto sinérgico con el consumo de alcohol, un factor de riesgo frecuentemente subestimado.
Las estrategias de prevención incluyen: Campañas masivas en redes sociales y medios de comunicación con información veraz y basada en evidencia, talleres en colegios y universidades sobre los efectos adversos del vapeo, y comprometer la participación de profesionales de la salud en la divulgación de información actualizada y respaldada por estudios clínicos.
El ejercicio regular y el bienestar psicológico son herramientas esenciales en la reducción del riesgo de consumo de sustancias adictivas. Los hábitos saludables modulan la respuesta al estrés y la ansiedad, factores psicológicos que predisponen a la iniciación del vapeo.
Hay que buscar la implementación de programas deportivos accesibles en instituciones educativas, la ampliación del acceso a profesionales de la salud mental en entornos académicos y la creación en serio de espacios 100% libres de humo y vapeo para fomentar entornos saludables.
En Colombia, los ciudadanos afiliados al sistema de seguridad social en salud, hasta el momento, pueden acceder al Programa Nacional de Cesación del Tabaco, una iniciativa que brinda soporte médico y terapéutico para la deshabituación de la nicotina. Las estrategias disponibles incluyen: Consulta especializada en medicina de adicciones, terapia cognitivo-conductual y apoyo psicológico individualizado, uso de farmacoterapia con evidencia en cesación tabáquica (vareniclina, bupropión y terapia de reemplazo de nicotina) y grupos de apoyo con intervención multidisciplinaria.
La Ley 2354 de 2024 es una herramienta para frenar el vapeo. El año pasado, Colombia dio un paso fundamental con la aprobación de la Ley 2354 de 2024, que regula los cigarrillos electrónicos y los equipara con el tabaco tradicional en términos de restricciones y sanciones. Esta ley también brinda herramientas para aquellos que desean dejar de vapear, asegurando que puedan acceder a programas de cesación financiados por el sistema de salud.
El abordaje del vapeo como problema de salud pública requiere un esfuerzo intersectorial. La participación de distintos actores sociales es fundamental:
Padres de familia: Fomentar la comunicación abierta con sus hijos y educarlos sobre los riesgos del vapeo.
Empresas y sector laboral: Implementar políticas de espacios libres de vapeo y ofrecer programas de cesación a sus empleados.
Profesionales de la salud: Detectar el consumo en consultas clínicas y proporcionar estrategias para la deshabituación.
El vapeo constituye una amenaza emergente con consecuencias sustanciales para la salud pública. La intervención oportuna mediante estrategias de prevención, regulación y tratamiento es esencial para mitigar su impacto. No podemos permitir que la desinformación y las estrategias comerciales continúen promoviendo su consumo. La acción coordinada de las instituciones, los profesionales de la salud y la comunidad es clave para erradicar esta práctica y proteger la salud de las generaciones futuras.