Businú: Una realidad por la que trabajamos sin descanso
Por: Carlos Ordosgoitia Sanin
Debido a su enorme aporte social, cultural y turístico, en las últimas décadas, los ríos han adquirido mayor relevancia y se han convertido en una alternativa para fomentar diversas actividades y brindarnos una experiencia auténtica de conexión con la naturaleza y la cultura. Nuestro río Sinú, con su majestuosidad y belleza natural se convierte en una arteria fluvial única que logra entretejer sus aguas color marrón con un hermoso paisaje natural y citadino cuando atraviesa nuestra Villa hermosa y construye dos márgenes hoy hermanadas e integradas en una sola.
El sueño de ver a Montería convertirse en la primera ciudad del país con un sistema de transporte fluvial moderno y eficiente, siempre fue un objetivo que perseguí con determinación y visión desde que en 2020 asumí la Alcaldía de Montería.
La Línea Azul era un proyecto con el que se había ilusionado a los monterianos, el cual desde el Gobierno de la Gente decidimos rescatar de los confines de lo imposible.
Lo rebautizamos como Businú y siempre tuve la clara convicción de la importancia de hacerlo realidad, porque este tipo de transporte fluvial juega un rol importante en las dinámicas sociales y económicas contemporáneas, en una época en donde la sostenibilidad y la innovación del transporte de pasajeros y de contera el turismo fluvial se han convertido en pilares fundamentales para el desarrollo urbano, por eso el desarrollo de este proyecto representaba no solo una mejora en el transporte, sino también un compromiso con el futuro y la unión de la ciudad.
Durante los cuatro años de mi administración enfrentamos desafíos significativos desde su concepción; y luego se sumaron las dificultades administrativas a causa de la pandemia, lo que motivo a juzgamientos a priori y a conclusiones apresuradas en las que se consideraba este proyecto como un elefante blanco, uno de esos que nunca llegarían a completarse. Sin embargo, la perseverancia, la planificación estratégica y el compromiso inquebrantable que tuvimos en todo instante demostraron que nada estaba fuera de alcance.
Junto a un equipo dedicado, logramos destrabar el proyecto y reactivar el trabajo en los embarcaderos, superando controversias entre contratista e interventoría, recurriendo a la amigable composición en la Cámara de Comercio de Cartagena.
Siempre le dije a mi equipo que Businú no podía morir por esas diferencias, y trabajamos sin descanso hasta el último día de mi administración para que este sistema de transporte saliera a flote. Y los esfuerzos valieron la pena porque logramos destrabar el laberinto administrativo, siempre tuvimos salvaguardados los recursos y finalizamos el 2023 no solo reanudando las obras de los embarcaderos, sino que también aseguramos la llegada de las plataformas y pasarelas desde Cartagena.
Hoy, la felicidad se apodera de mí al ver que ya se recibieron los tres embarcaderos y me complace ver que la administración actual comparte esta visión que tuvimos nosotros de apostar por Businú, confirmando que nuestros esfuerzos no fueron en vano.
Sin duda alguna, de manera decidida, cada obstáculo supera las adversidades cuando el propósito es claro y compartido. Businú no es un monumento a la indecisión, sino a la tenacidad y a la colaboración que transforma sueños en realidades tangibles. Hoy este proyecto está llamado a ser uno de los mayores legados de la ciudad y es un testimonio de que en Montería se pueden grandes cosas cuando se tiene la voluntad.
Con sinceridad y entusiasmo, celebro cada avance y espero ansioso ver cómo nuestra visión inicial y la de la actual administración llevarán a que dentro de poco navegue la primera embarcación de este sistema público de transporte.