Opinión

NO TE DISTRAIGAS.

Creo que todos supimos sobre el caso de Giselle Pelicot  la mujer francesa de 71 años, a quien su esposo drogó durante una década para que fuera violada por más de cincuenta hombres. Giselle decidió enfrentar el mundo en busca de justicia, haciendo pública una experiencia que expone su cuerpo y su alma, haciéndola fuerte y vulnerable a la vez. Su frase: “Hay que cambiar el lado de la vergüenza”.

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Apropósito del tema, por estos días, se ha hecho viral un video en TikTok en el que jóvenes y adultos que han sido víctimas de abuso sexual publican cualquier imagen o video con la canción de la “Muñeca Azul” y la frase: “Yo también tuve una muñeca azul” utilizando la tendencia para confesar su experiencia con el abuso sexual, es como un código secreto que al final no es secreto, pero que ayuda a camuflar la vergüenza. En la mayoría de los casos se lee: “Nunca le dije a nadie porque sentía vergüenza”.

Ya en un par de columnas anteriores he contado que fui víctima de abuso sexual cuando apenas tenía unos 4 o 5 años y aunque hablar de ello abiertamente ha sido parte de mi terapia para superar sus múltiples secuelas, aún siento “temor” a la vergüenza cuando lo repito, pienso en el qué dirán y en la forma en que la gente pueda cambiar la forma de verme después de saberlo, creo que al decirlo traiciono a mi familia o voy a avergonzar a mi hijo. Cada vez que evoco lo sucedido, una sensación de invasión a mi cuerpo y a mi dignidad me recorre por la piel y me da escalofríos como si hubiera sido yo la que hizo algo indebido, como si no hubiera sido tan pequeña como para no saber lo que hacían conmigo. Y lloro, siempre lloro.  Es una herida que nunca sana, pero ¿Y para qué son las heridas, si no para permitir que la luz pase a través de ellas?  Y es que cuando salen a la luz estas experiencias suele suceder que las que lo callaban se expresan y los que se distraen ponen mayor atención, sí, porque esto fue lo que le ocurrió mi familia: estaban distraídos, no es que no me amaran, no es que no me cuidaran, es que se distrajeron.

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¿Cuál es la diferencia entre dopar a una mujer mayor, abusar de una mujer consciente a través de la violencia o acabar con la inocencia de una pequeña?  Ninguna, el nivel de la barbarie es el mismo y asumo, porque no fue mi caso, que cuando el agresor es alguien que está obligado a cuidarte o que, se supone, te ama, la herida debe ser más dolorosa.

Revisa bien de qué estás enseñando a avergonzarse a tus hijos.

Revisa bien a quien dejas entrar a tu casa, y, por favor, no te distraigas.

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