1055 días: una historia para contar

Por: Ricardo Nicolás Madera Simanca
Por estos días, me llegó el recuerdo de un superhéroe algo particular: el “Profesor Súper O”, ¿lo recuerdan? a quien, como siempre, al final de cada episodio o aventura, su ayudante Cevichica le reporta los resultados de cada misión concluyendo con la conocida frase: “¡Hemos cumplido!
Después de unos años, he logrado entender que el “Profesor Súper O”además de enseñarnos lecciones idiomáticas, nos enseña que las pequeñas acciones contribuyen a hacer una gran diferencia.
En diversas culturas, existe la creencia firme de que cada final marca el inicio de algo nuevo y prometedor. Y ahora, mientras el tiempo avanza incesantemente, llega el momento de despedirme de mi labor como Defensor del Pueblo Regional Córdoba.
Han sido 1055 días intensos en esta gran entidad, de los cuales 960 he tenido el honor de servir como Defensor Regional, un periodo marcado por la pasión, el compromiso y la entrega absoluta a la promoción y defensa de los derechos de los cordobeses, una tarea que más allá de contener palabras bonitas, encierra sueños y grandes esperanzas de un mejor porvenir.
Al mirar atrás, me invade una profunda gratitud y, claro, cierto toque de nostalgia que me obliga a reflexionar y a preguntarme frente a quien llegó al cargo en el año 2021… ¿Qué lograste?
La respuesta, lejos de buscar el aplauso o la validación de todos ustedes, es un tributo sincero a mi familia por su apoyo incondicional y paciencia infinita, así como un homenaje sentido a un equipo excepcional. No pretendo enmarcar este legado en cifras y estadísticas, sino en el profundo sentimiento de gratitud que late en mi alma, así que inicio expresando gracias a Carlos Ernesto Camargo Assis, mi Defensor Nacional, y a cada miembro del equipo defensorial.
Juntos, hemos trascendido obstáculos para dejar un legado significativo en Córdoba: dos Defensorías Regionales, una para Córdoba y otra específica para el sur de nuestro departamento, tres Casas de los Derechos y un avanzado laboratorio de evidencia forense digital. Además, pronto, nuestra Regional Córdoba albergará una sede moderna e inclusiva en la capital, un espacio pensado meticulosamente para dignificar y defender los derechos de las comunidades cordobesas y de nuestro invaluable personal.
Ahora bien, mientras reconozco la importancia de todos los logros alcanzados, comprendo que no son el único medidor del éxito y sigo en la construcción de una respuesta a mi autocuestionamiento, aceptando que en este camino he experimentado desde la felicidad del deber cumplido reflejado en el rostro de las personas hasta la frustración natural que viene con el deseo de querer hacer más por los demás.
A pesar de ello, puedo afirmar con valentía que cada momento vivido me ha enseñado algo invaluable: me he enamorado profundamente del propósito de nuestra labor, acercándome a las difíciles realidades que enfrentan nuestras comunidades y aún más allá, de su resiliencia y fortaleza a pesar de lo vivido, lo cual siempre me ha sorprendido. También y con profundo desagrado debo decirlo, algunas veces vi la mirada fría a nivel institucional y social ante estas situaciones y sin duda alguna, esto sigue siendo difícil de manejar para mí.
Enhorabuena, este recorrido no ha sido solitario, puesto que, como les decía anteriormente, he contado con un equipo diverso, talentoso y profundamente comprometido, así a veces pareciéramos un grupo de monos luchando por ubicarnos para una foto. Cada miembro de la Regional Córdoba ha sido un ejemplo inspirador y fuente de enseñanzas valiosas, de quienes he aprendido lecciones invaluables y he sido testigo de un espíritu colectivo que enfrenta cualquier adversidad con determinación. A todos ustedes, mi más sincero agradecimiento.
Con su apoyo, hemos fortalecido un poco másla confianza en la Defensoría del Pueblo, por parte de las instituciones y de la ciudadanía. Hoy, me atrevo a decir que, más personas confían en que sus derechos son protegidos y respetados.
Con el final de estas líneas y de mi tránsito poresta entidad, me despido, confesándoles que no encontré mejor respuesta que esta: hicimos un trabajo de corazón, por y para la gente, cada día con las mejores intenciones de brindar defensa y bienestar, pero sobre todo, siempre con la certeza de que una Córdoba más justa y equitativa es posible.
Confío en que el legado de pasión y compromiso que hemos construido juntos perdurará en el tiempo y seguirá inspirando a las nuevas generaciones. Que los cordobeses sepan que esta entidad no defraudará su confianza y que su equipo seguirá presto a defender los derechos de todos, porque por siempre #NosUnenTusDerechos.