Opinión

Nene, nene: que vas a ha(ser) cuando seas grande 

Por : Mariaangela del rosario

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Hace un mes más o menos me invitaron a dictar una charla en una institución educativa de Montería. Mi intervención debía ser sobre “Emprendimiento”, pero ¡eran chicos de 11 grado! Casi 60 almas que me observaban de diferentes formas, algunos expectantes e ilusionados, otros con los ojitos entrecerrados y el ceño fruncido con esa cara de “con qué ira a salir esta vieja” y por supuesto los que seguían jugando y hablándose entre sí, sumidos en su propio mundo y seguramente esperando el momento de volver a ser libres y no estar obligados a escuchar a una desconocida que por una extraña razón y en medio del implacable calor de Montería tenía puesta una boina, y roja.

Necesitaba captar su atención, así que empecé a hablar desde mi “Autoridad moral inversa”, teoría con la que he logrado que mi hijo me vea como un ejemplo a superar en todo lo que he hecho mal en la vida. Les hice un resumen de mis fracasos y mis decisiones equivocadas con lo que logre tener todos esos ojos fijamente puestos en mí, sus oídos alerta, y lo más importante, sus corazones abiertos a mostrarme un poco de todo eso que nos invade a los 17 o 18: expectativas, dudas, miedos, esperanza, ilusión, afán, ansiedad, alegría, entre muchas otras emociones que se apretujan en el alma y que pueden llegar a convertirse en aliadas o enemigas.

Mi parte favorita y creo que la de ellos también, fue cuando les dije que sacaran un papel y escribieran su proyecto de vida al graduarse teniendo en cuenta que debían escribir un plan A, B y uno C, porque la vida no siempre iba en la línea recta que queríamos y a veces nos llevaba por una ruta distinta a la que estábamos dispuestos a seguir, máxime cuando no tenemos las condiciones económicas para estudiar lo que se quiere, especializarse y luego buscar un empleo o montar una empresa. Como no tenían que poner el nombre, no hubo solo que no hiciera el ejercicio. ¿Su mayor preocupación? El icfes. Plan A de todos: “Si salgo bien en las pruebas… Voy a estudiar tal cosa”, el plan B, curiosamente y en la mayoría de los casos, una carrera u oficio completamente diferente a la primera y el plan C, en su mayoría, también: “Irme de Colombia”.

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Decidí escribir esta columna en dos partes, considero que hay mucho que decir sobre todo lo que leí en esas hojas, que por cierto, guardo como un tesoro en un lugar privilegiado de mi casa con la esperanza de poder hacer algo significativo con todas las conclusiones a las que me condujo esta increíble experiencia.

Un examen no los define, pero en cierta forma sí define su futuro. Recordé inevitablemente a Einstein y todo lo que se dice de su bajo rendimiento académico A los 16 años fue rechazado en una primera prueba de acceso a la Escuela Politécnica de Zurich por sus malos resultados en letras. Pese a ser excelente en matemáticas y física, era flojo en francés, geografía y dibujo. Charles Darwin era, según sus maestros, “un chico que se encuentra por debajo de los estándares comunes de la inteligencia. Es una desgracia para su familia”. Al parecer, su padre compartía el diagnóstico. Consideraba que era vago y soñador: “Mi hijo no piensa en otra cosa que en la caza y en los perros”. Unamuno suspendió la asignatura de literatura. Marguerite Yourcenar nunca pasó por la escuela y Balzac fue un auténtico desastre: indisciplinado y distraído.

Algunos han dicho en sus escritos que quieren ser ingenieros, músicos, empresarios, escritores, bailarines, deportistas. ¡Qué cantidad de sueños en su más espléndido momento! Ante la frustración de no poder realizarlos, algunos escribieron como plan C: “Lavar dinero, ser traqueto, lo que sea, pero no seguir pobre” tal vez era broma, pero deja mucho que pensar sobre el gran impacto que tiene en la sociedad,  la forma en que está concebido el sistema, la importancia que le damos a los sueños de nuestros muchachos y las pocas puertas abiertas con las que cuentan para que puedan realizarlos.

La presentación sobre el emprendimiento quedó en la segunda diapositiva, fue de mayor interés hablar sobre su proyecto de vida. ¿Pero acaso la vida no es en sí misma un reto semejante al de emprender? Pasión, enfoque, disciplina y perseverancia.

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