Opinión

Brillemos juntos por el Caribe que soñamos

Por: Carlos Ordosgoitia

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El Caribe Colombiano tiene un potencial inmenso que por siglos ha sido desaprovechado. Es el momento indicado para darle el realce que se merece y reconocer su importancia y brindarle bienestar a los más de 11 millones de colombianos que vivimos en esta próspera y hermosa región.
El Gobierno Nacional para 2024 contempla una inversión $20,6 billones en el Caribe lo que significa un aumento del 35,6 % con relación a presupuesto de 2023. Este es un impulso importante pero desde las regiones debemos propender por buscar nuevas fuentes, lo que lograremos si juntos nos unimos en un solo frente.
En el Caribe gozamos de múltiples manifestaciones culturales que merecen ser preservadas y promovidas. Y que decir de la gastronomía caribeña, con sus sabores únicos y diversas influencias, la que debe ser promovida a nivel nacional e internacional, para fomentar el turismo gastronómico y apoyar a pequeños y medianos empresarios, así como a los emprendimientos del sector.
Cada capital de nuestra región irradia un encanto único y especial. Barranquilla, vibra con su industria y su emblemático Carnaval, llenando de alegría sus calles. Cartagena, con su historia colonial y sus murallas centenarias, nos sumerge en un mundo de leyendas y belleza. Valledupar, epicentro del Festival de la Leyenda Vallenata, nos lleva por un viaje de tradición y pasión musical y mi bella Montería sorprende al mundo con su Ronda, la majestuosidad del río Sinú y el potencial ganadero y agrícola.
Qué decir de Riohacha, capital de la cultura Wayuu que nos maravilla con su biodiversidad y paisajes únicos. Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia en la que encontramos una combinación preciosa entre sus montañas imponentes y el litoral hermoso, combinación que brinda una experiencia histórica y natural inolvidable. Y Sincelejo, conocida por sus festividades del 20 de Enero y su potencial agroindustrial.
Nuestras capitales son tesoros invaluables que debemos empezar a fortalecer con una infraestructura competitiva. Los puertos del Caribe Colombiano son fundamentales para el comercio internacional; modernizarlos y construir nuevos sitios de atraque y embarque es esencial para mejorar la eficiencia de la región como epicentro logístico.
Del mismo modo, requerimos impulsar el emprendimiento local es vital para apoyar procesos de innovación. Promover la creación de granjas solares para diversificar la matriz energética e impulsar la sostenibilidad y autonomía energética de la región. A lo que se deben sumar proyectos estructurales que garanticen el abastecimiento de agua potable y el mejoramiento de las vías rurales con el propósito de mejorar las capacidades de producción y acceso a mercados de nuestros campesinos.
De ahí que considero que la integración de los siete departamentos del Caribe se debe consolidar a través de un bloque económico sólido y diferenciador en el país, por lo que propongo la creación de una Alianza Caribe para el Desarrollo y Competitividad Regional en la que debemos sentar las bases de una Política Unificada de Desarrollo con el propósito de establecer estrategias conjuntas que promuevan el desarrollo económico, turístico, cultural y social de la región.
Lo que debe ir acompañado de la creación de zonas económicas especiales que permitan atraer inversiones nacionales e internacionales. El mejoramiento de la infraestructura con la estructuración de un plan maestro vial, portuario y de servicios públicos. La promoción y exportación generando una marca conjunta del Caribe. La creación de plataformas educativas y de capacitación especializadas en turismo, tecnología, agricultura y energías renovables. Y la cooperación nacional y internacional en asocio con el sector privado y las fuerzas vivas de la sociedad civil para la creación de proyectos de impacto regional.
El Caribe requiere de la estructuración de una hoja de ruta hacia la autonomía regional con el objetivo de depender menos del Gobierno Nacional y gestionar presupuestos propios que permitirán a la región planificar su futuro con más eficiencia, alineando las inversiones y proyectos directamente con las necesidades y potencialidades locales. De esta manera podremos construir una región vibrante, próspera y autónoma, capaz de generar bienestar para sus habitantes y contribuir de manera significativa al desarrollo de Colombia.
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