Opinión

La tragedia anunciada: El ciclo interminable de inundaciones en La Mojana

Por: Carlos Santodomingo

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Cada año, con la llegada de la temporada de lluvias, las imágenes de La Mojana inundada se vuelven una constante en los medios de comunicación. Los pobladores de esta región, que abarca áreas de Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre, enfrentan una realidad devastadora: pérdidas materiales, desplazamiento forzado y una lucha diaria por sobrevivir en medio del agua. La pregunta que surge inevitablemente es: ¿dónde han quedado los esfuerzos y recursos invertidos en la prevención y atención de estas inundaciones? Y aún más importante, ¿qué ha pasado con la planeación y la gestión de riesgos desde las gobernaciones de estos departamentos?

La Mojana es una de las regiones más vulnerables de Colombia a las inundaciones. Este territorio, conformado por una vasta red de ciénagas, caños y ríos, se convierte en una trampa de agua que atrapa a sus habitantes cada vez que el invierno se intensifica. A lo largo de los años, diversos proyectos y planes de mitigación han sido anunciados con bombos y platillos por los gobiernos de turno, pero la realidad sobre el terreno muestra un panorama desolador: las obras son insuficientes, tardías o, en el peor de los casos, inexistentes.

Uno de los problemas más graves es la falta de continuidad en los proyectos. Cada administración que llega al poder en Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre parece comenzar de cero, sin dar continuidad a los planes y obras iniciadas por sus predecesores. La burocracia y la corrupción también juegan un papel nefasto, dilapidando los recursos destinados a la prevención y mitigación de desastres. Los informes de la Contraloría y otros organismos de control han señalado múltiples irregularidades en la ejecución de contratos y en la gestión de los recursos.

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La preparación académica y profesional de quienes dirigen las oficinas de planeación de las gobernaciones es, en teoría, adecuada. Sin embargo, la implementación práctica de sus conocimientos y estrategias deja mucho que desear. La falta de coordinación entre los departamentos y con el gobierno nacional, sumada a la carencia de una visión integral y a largo plazo, perpetúa el círculo vicioso de la ineficiencia. No se trata solo de diseñar proyectos, sino de ejecutarlos de manera efectiva y de asegurar que las comunidades afectadas tengan un papel activo en la planificación y ejecución de las soluciones.

Es crucial que las gobernaciones de Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre, en conjunto con el gobierno nacional, adopten una postura proactiva y colaborativa. La creación de un ente autónomo y especializado en la gestión integral del riesgo de inundaciones en La Mojana podría ser una solución viable. Este ente debe contar con la participación de expertos, comunidades locales y representantes de los distintos niveles de gobierno, garantizando así una planificación coherente y una ejecución eficiente de los proyectos.

Además, es fundamental promover la educación y la concienciación entre los habitantes de La Mojana sobre la gestión del riesgo y las prácticas sostenibles que puedan reducir la vulnerabilidad de la región. La inversión en infraestructuras resilientes, como diques, sistemas de drenaje y viviendas elevadas, debe ser una prioridad, al igual que la restauración de los ecosistemas que naturalmente regulan el flujo de agua, como humedales y manglares.

Entonces, la problemática de las inundaciones en La Mojana no es un fenómeno nuevo, pero la respuesta a esta crisis sigue siendo lamentablemente la misma: insuficiente y desarticulada. Los recursos invertidos y la preparación de los profesionales encargados de la planeación no se reflejan en soluciones concretas y efectivas. Es hora de romper con este ciclo de ineficiencia y abandono, y de asumir un compromiso real con el bienestar de los habitantes de La Mojana, quienes merecen vivir con dignidad y seguridad, libres del temor constante a las inundaciones.

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