Opinión

247 años: Montería, ejemplo nacional

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

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Montería se ha convertido desde los albores de su fundación en una ciudad pujante y en constante transformación, en donde lo más sobresaliente ha sido la construcción permanente de un tejido social en el que aflora lo mejor de su condición humana.

Escribo estas líneas, no desde la distancia de quien observa, sino desde la vivencia de quien en ella dio sus primeros pasos. Montería me hizo quien soy y en cada una de sus calles y la majestuosidad del río Sinú, está impregnado el reflejo de una comunidad que valora los lazos familiares y el espíritu de resiliencia.

Han pasado 247 años en los que la ciudad ha sabido adaptarse a los desafíos del presente sin perder de vista la rica herencia ancestral de una comunidad de gente con infinita calidez, trabajadores que se levantan con el sol a forjar un mejor mañana, hombres y mujeres de valores incalculables que son el verdadero tesoro que debemos preservar y transmitir.

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Las tradiciones y costumbres monterianas son el alma de esta ciudad, el hilo inquebrantable que une a sus habitantes en un abrazo cálido y eterno. De ahí que, hoy por hoy, Montería se destaca como una de las ciudades capitales con mayor potencial del Caribe, lo que la convierten en un faro de oportunidades para el país y el mundo entero. En cada esquina se respira innovación y no me cabe duda que se posiciona como un polo de atracción para inversionistas nacionales e internacionales que buscan un ambiente propicio para sus negocios.

A lo que se suma ser la ciudad más segura del país, y en la que administración tras administración se aporta un grano de arena para reforzar las herramientas de trabajo de la Fuerza Pública, motivo por el que como ciudadano me llena de enorme felicidad la reciente primera piedra de la Estación de Policía de Occidente puesta por el actual gobierno municipal, lo que redundará en la preservación de la seguridad como ese eslabón importante de la democracia.

Debo decir que Montería es mucho más que un punto en el mapa, porque tiene el poder de trascender fronteras, de inspirar a otros con su ejemplo de trabajo constante y visión de futuro. Montería es una ciudad que florece con el paso del tiempo, que se renueva y se reinventa sin perder su esencia.

En los últimos años, esta ciudad ha experimentado un notable avance en diversos ámbitos que han marcado un antes y un después en su historia; desde el compromiso con el medio ambiente hasta el crecimiento exponencial de su economía, lo que la posicionan como un ejemplo de progreso y sostenibilidad en Colombia.

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Se han dado pasos agigantados hacia la conservación de los recursos naturales, lo que ha valido el reconocimiento internacional como una biodiverciudad que se destaca por proyectos de reforestación como el de la Ciénaga de Betancí, donde se siembran 417.000 árboles en 376 hectáreas; la promoción de energías limpias y la lucha contra el cambio climático. A lo que tengo que destacar el impulso dado en los últimos años a las más de 300.000 hectáreas de zona corregimental con el objetivo decidido y claro de darle la importancia que se merece, destinando recursos importantes para cerrar las brechas sociales y saldar deudas históricas con las comunidades campesinas y étnicas.

Además de ello, se destaca el crecimiento sostenido para impulsar la agroindustria y la tecnología, así como el turismo con la promoción de los atractivos naturales y culturales para el fortalecimiento de la economía y la microeconomía de los barrios y corregimientos.

Con el paso de los años, nuestra ciudad se ha posicionado como un faro de esperanza para el país. Un lugar donde las comunidades, los gobiernos nacional y local, la academia y el sector privado colaboran para mejorar la calidad de vida de los monterianos en el casco urbano y la zona rural, demostrando de esta manera un dinamismo imparable que se abre paso y se convierte en un ejemplo de grandeza, orgullo e inspiración para toda Colombia.

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