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Policía ahora es pastor tras experiencia con Dios

Un místico llamado en lo que consideraba iba a ser su lecho de muerte por causa del coronavirus, se convirtió en un soplo de vida para el subintendente Manuel Ignacio Solano Martelo, quien hasta ese momento llevaba una vida mundana. Sin embargo, debido a su transformación espiritual, hoy en día alterna su labor policial con la evangelización como pastor en una iglesia cristiana.”

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Las historias como la del subintendente Manuel Ignacio Solano Martelo para muchos resulta poco creíble, pero para otros es la muestra de que Dios existe y puede cambiar la vida de todos aquellos que escuchan su llamado.

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Manuel asegura que, como muchos, estuvo sumido durante años en la vida mundana, entregado al alcohol, a la promiscuidad y a otras cosas que marcan el camino oscuro de una persona, según sus propias palabras. Sin embargo, su vida dio un giro radical en el año 2019, cuando estuvo al borde de la muerte.

Según su relato, se contagió de COVID-19 y estuvo en estado crítico, al punto de que, según los médicos, tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir, ya que el virus había debilitado considerablemente su salud.

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“Fue en horas de la madrugada cuando pensé que todo estaba perdido. Parecía un zombi; ya no podía respirar. Sentía que la vida se me escapaba, y entonces apareció Dios. Me habló, me salvó y me transformó. Comencé a conocer la Biblia, y hoy, por su gracia divina, estoy en sus filas predicando su palabra”, sostiene el subintendente.

Ante la segunda oportunidad que Dios le dio, comenzó a prepararse y a conocer más de la palabra, hasta el punto de que hoy combina su profesión como policía, sirviendo al país, con ser un pastor que le sirve a Dios y evangeliza a las comunidades.

Actualmente, Manuel es miembro del departamento de Policía en Bolívar y el pastor principal de la Iglesia Dios de Misericordia con sede en Magangué.

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“A muchos les cuesta creer lo que Dios ha hecho en mi vida, les cuesta porque conocieron al hombre mundano, al que estaba entregado al alcohol, a la promiscuidad y a cosas que marcan el camino oscuro de una persona”, expresa el subintendente y pastor Manuel Solano.

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Manuel ingresó a la Policía en 2003 y se formó en la Escuela Rafael Núñez de Corozal, Sucre. Su travesía como patrullero en varias zonas del país durante 18 años, su grado de subintendente y otras variables, le permiten ocupar hoy en la Institución el cargo de responsable y coordinador de la oficina local del Código y Convivencia Ciudadana, desde donde también comparte la palabra con sus compañeros.

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La integración de ambas facetas destaca su convicción de que, “con el Dios de las alturas, somos más que vencedores”.

Tomado de La Emisora La Costeña

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