Uber buscó esquivar el pago de millones en impuestos en los distintos países en que opera

A principios de 2015, los organismos reguladores europeos pusieron su mira sobre Apple, Amazon y Google, acusando a los titanes tecnológicos estadounidenses de competencia desleal y abuso de acuerdos fiscales ventajosos.
Los ejecutivos de Uber Technologies Inc. tomaron nota: temían que su empresa pudiera ser la siguiente, según muestran documentos filtrados recientemente en la investigación global conocida como The Uber Files. A medida que ampliaba su presencia en todo el mundo, el gigante de servicios de transporte había ideado formas de ahorrar millones de dólares en impuestos, canalizando los beneficios a través de Bermudas y otros paraísos fiscales.
A medida que aumentaba el escrutinio, Uber ideó una osada estrategia para desviar la atención de sus responsabilidades fiscales: ayudar a las autoridades a recaudar impuestos de sus conductores.
En un correo electrónico enviado a otros directivos, MacGann declaraba que compartir información sobre los ingresos de los conductores podría “contener” las demandas de las autoridades fiscales. Al hacerlo, Uber podría “evitar la ampliación de la investigación a otros países y/u otros asuntos fiscales (corporativos)”, escribía.
Los registros, que van desde 2013 hasta 2017, revelan la manera en que los ejecutivos de la empresa de transporte de pasajeros gestionaron las crisis, incluida la reacción a su agresiva estrategia de evasión fiscal, desde que Uber dejó de ser una insignificante empresa tecnológica de Silicon Valley y se convirtió en un gigante mundial.
Los documentos también ilustran cómo los gobiernos vienen luchando por hacer que las empresas digitales paguen impuestos en los países en los que operan, un dinero que podría invertirse en sanidad, educación e incluso en las carreteras que utilizan las empresas de transporte compartido.
Las revelaciones son otro duro golpe para una compañía que siempre estuvo acompañada por la controversia en su objetivo de convertirse en una fuerza disruptiva del transporte local en el mundo.
Los documentos incluyen intercambios de mensajes de texto y correos electrónico entre ejecutivos, uno de ellos su cofundador y antiguo presidente Travis Kalanick, quien tuvo que renunciar en 2017 por acusaciones de prácticas brutales de gerencia y múltiples episodios de acoso sexual y psicológico dentro de la compañía.
Los reportajes dicen que los archivos revelan que Uber además hacía lobby con gobiernos para ayudar a su expansión, encontrando en Emmanuel Macron, ministro de Economía entre 2014 y 2016, a un aliado en Francia.
Macron fue abiertamente partidario de Uber y de la idea de convertir Francia en una “nación de emprendimientos” en general, pero los documentos filtrados sugieren que el respaldo del entonces ministro controvertía con las políticas de izquierda del gobierno.
Las revelaciones han desatado indignación entre políticos de izquierda, que denuncian los vínculos entre Uber y Macron como contra “todas nuestras normas” y como un “saqueo al país”.