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Siwa: Lugar de piscinas naturales donde puedes nadar pero no hundirte

A tan solo 50 kilómetros de la frontera con Libia, se encuentra un oasis que bien podría ser una joya escondida en el vasto desierto egipcio. Siwa, aún por descubrir en los recorridos turísticos convencionales, emerge como un paraíso de palmerales infinitos, manantiales de agua dulce y lagunas con aguas turquesas diez veces más saladas que el mar Muerto, rodeadas de dunas de arena dorada.

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Pero Siwa es mucho más que un paisaje de postal. Este oasis es un tesoro cargado de historia y cultura, con ruinas antiguas y arraigadas tradiciones bereberes. Sumergirse en las piscinas de sal se ha convertido en una experiencia imperdible para los visitantes, quienes quedan maravillados por el color turquesa del agua y la sensación de flotar sin esfuerzo, gracias a la altísima salinidad que supera incluso la del mar Muerto en diez veces.

Siwa

Pero lo más sorprendente de los lagos y pozas de Siwa es su capacidad de hacer flotar a quienes se sumergen en sus aguas. La densidad del agua, provocada por su alta salinidad, crea condiciones únicas donde incluso sumergirse es un desafío, ya que el cuerpo es impulsado irresistiblemente hacia la superficie.

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