Opinión

SOS por la Amazonía

Los representantes de las Defensorías del Pueblo de Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú y Colombia, con el respaldo de otros integrantes de la Federación Iberoamericana del Ombudsperson (FIO), nos dimos a la tarea de construir y emitir una alerta temprana sobre los graves riesgos de vulneración de los derechos humanos, asociados a la creciente deforestación en la región amazónica.

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La Amazonía, que alberga una biodiversidad incomparable y desempeña un papel definitivo en la regulación del clima global, está amenazada por el aumento desmesurado de la deforestación, la cual pone en peligro la supervivencia de innumerables especies animales y vegetales e impacta de manera devastadora las comunidades locales que dependen de tan vasto ecosistema para su sustento.

Este bosque tropical ha perdido aproximadamente 54,2 millones de hectáreas, lo que equivale al 9 % de sus bosques, por eso llamamos con urgencia a protegerla, pues actúa como pulmón del mundo y fuente invaluable de biodiversidad y recursos naturales.

La deforestación en la Amazonía causa graves daños a los recursos hídricos, la biodiversidad y el clima, afectando a las comunidades y servicios ambientales. Estos desafíos imponen el deber de centrarse en prevenir amenazas, concientizar y promover prácticas sostenibles, así como abogar por políticas que preserven el medioambiente y los derechos relacionados con el equilibrio ecológico, la salud y la vida.

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El acaparamiento de tierras y la degradación del suelo, así mismo, comprometen la capacidad de subsistencia de las comunidades y las hacen más vulnerables a eventos climáticos; adicionalmente, incrementan la conflictividad por la tierra.

La comunidad internacional, a través de las agencias de cooperación, ha venido apoyando estrategias asociadas a varios programas y al Plan de Trabajo Global de Visión Amazonía, formulado hace ya seis años, pero el problema radica en las severas limitaciones en el alcance de metas de reducción en la emisión de gases de efecto invernadero.

La importancia del recurso hídrico está en un nivel crítico, pese a que la Amazonía alberga una vasta red de ríos, entre los que se destaca el Amazonas. Estos ríos son esenciales para la biodiversidad, la navegación, la pesca y el transporte, además de proveer agua dulce, por lo que su preservación resulta fundamental para garantizar el equilibrio ambiental y el bienestar común.

La deforestación también violenta los derechos humanos de las comunidades indígenas y locales que dependen de este ecosistema para su supervivencia. Es fundamental, por lo tanto, que sean reconocidos y respetados sus conocimientos tradicionales y sabiduría ancestral.

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Los Estados disponen de herramientas importantes para cumplir con sus compromisos climáticos. No se necesitan más instrumentos, lo que realmente escasea es la voluntad política y la acción administrativa para salvar a la Amazonía.

Es imperativo tomar medidas concretas y efectivas para detener la deforestación y proteger la Amazonía. Nuestra alerta destaca la importancia de la prevención, la concientización y la promoción de prácticas sostenibles.

Son cerca de 50 millones de personas, incluidos los miembros de unos 400 grupos étnicos, los que ven amenazados sus derechos a la vida, libertad, integridad y seguridad, como también ven en serios riesgos el derecho al medioambiente sano.

Esperamos que los gobiernos de los países involucrados estén a la altura del reto y cumplan con sus compromisos internacionales, para garantizar un futuro sostenible de nuestros países y de todo el planeta.

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CARLOS CAMARGO ASSIS
Defensor del Pueblo de Colombia y presidente de la Federación Iberoamericana del Ombudsperson

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