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Para un caudillo, otro caudillo

Por: Jorge Gómez Córdoba

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El fenómeno electoral de 2002 hizo gravitar por dos décadas un pensamiento político que formó a millones de fanáticos a lo largo y ancho del país. El culto a la personalidad autoritaria hizo de Uribe el caudillo que opacó a los partidos tradicionales, Uribe de origen liberal pero tan conservador como Laureano.

El semidiós de sombrero jipijapa y de caballos de paso logró en tan poco tiempo lo que muchos jamás se atrevieron a soñar: el Estado a su merced a través del soporte popular. Pero teniendo a las FARC como su principal elector.

A la gente no le interesa la democracia, solo que las ideas que les gusten se perpetuen en el poder. Uribe, tenía las ideas, tenía a la mayoría de las gentes. Pero el desgaste se avecinaba.

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Un pequeño reducto de togados y opositores fueron la contención del Presidente de la mano firme. Tarea que fue facilitada por el alto costo que conllevaba las victorias del gobierno de los tres huevitos. El uribismo está lleno de victorias pírricas que la historia se encargará de esclarecer.

Petro, el opositor, el orador y el vehemente tiene tanto por agradecerle a Uribe. Su crecimiento político se debió cuando el mandatario amado por las dos terceras partes del país lo señaló como su interlocutor. Si Uribe le debe a las FARC, Petro está en deuda con este.

Cordobés por conveniencia, aunque sabe más del caribe mucho más que políticos de la región, Petro calculó como ningún otro el agotamiento del discurso de la seguridad a sangre y fuego. Lo que necesitaba en un país eternamente conservador era que tuviera una masa lo suficientemente comprometida para mantenerlo vigente en la política, mientras aguardaba por los indignados que ante un anhelo de cambio votarán por el más opcionado. Es ahí donde Petro se hace Presidente.

Petristas, la izquierda y los cansados del caudillo antioqueño, harán Presidente al caudillo orense. Primer gobierno de izquierda en el país del hemisferio que faltaba por intentarlo con la ideología que pregona por la justicia social. El reto de Petro es entonces con los colombianos, pero también con su idealismo.

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Uribe un caudillo por el poder. Petro un caudillo por la historia.

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