Factura electrónica en Colombia, ¿Cuál modelo o sistema escoger?

Por Fernando Rivas Villadiego

El paso que dará Colombia al sistema de facturación electrónica que está contemplado en el decreto 2242 de 2015, es sin duda alguna necesario y fundamental para ponerla a tono con lo que está pasando en el escenario internacional del mercado electrónico.

Su implementación le permitirá a la DIAN, fortalecer sus instrumentos de fiscalización y recaudo, y por ahí hacer más competitivos a varios sectores empresariales nacionales que ofertan sus productos y servicios no solamente localmente sino que los exportan.

Los beneficios para  los empresarios y contribuyentes obligados a  facturar electrónicamente están a la vista: reducción de costos del papel a datos, agilización de procesos, aporte al medio ambiente e impulso en competitividad, entre otros.

Sin embargo, en este proyecto que cuenta con un crédito de 12 millones de dólares otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y que viene liderando la Dirección de Impuesto y Aduanas Nacionales, DIAN, se hace necesario que su adaptación se haga tomando en cuenta la realidad nacional de los comercios y a la vez se tenga muy en cuenta los avances y desarrollos logrados en otros países del mundo donde la factura de papel es cosa del pasado.

La opinión pública y los medios de comunicación estaremos muy pendientes de los desarrollos que tenga la implementación de este proyecto de factura electrónica en el país, principalmente atendiendo las observaciones que desde el sector empresarial y de contribuyentes en general se hagan sobre este cambio en la compra y venta de productos y servicios, ya que los obligados a facturar electrónicamente o voluntarios deberán hacer una importante inversión en un nuevo software y ajustarse a los requerimientos de la Administración tributaria.

Eso está bien y va en la dirección correcta de  adecuarse a lo que está pasando en el mundo competido de hoy. Por ello es importante que el modelo estándar de factura electrónica que se determine, su lenguaje y demás parámetros técnicos se puedan encajar sin interferencia alguna en las transacciones internacionales. Las experiencias de países como Brasil, Chile, Perú y México, por solo mencionar algunos, deben servir de referencia para que el sistema a escoger refleje el camino transitado en esas naciones, y adaptado por supuesto al comercio local.

Aunque el desarrollo e implementación del proyecto de factura electrónica es necesario para el país y quedó cobijado en el reciente articulado de la reforma tributaria del Gobierno Nacional, es importante estar atentos a que su impulso tenga en cuenta las voces de los contribuyentes, que tendrán la obligación de pasar de la factura de papel a la de datos.

El reto es fundamental para la modernización tributaria en el país, y por ello el trabajo debe ser conjunto para establecer el mejor modelo o sistema de factura electrónica que nos haga más competitivos en los mercados internacionales.

 

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